RSS

El día en que me olvidé de ti.





Muchos meses se habían ido. Solo meses, y sin embargo, parecía que hubiesen pasado décadas... y a la vez ,que nunca hubiese acontecido nada. Cuántas cosas quedaron escritas en el libro  del año anterior. 
En enero se dibujó el punto final, que no dio el término, sino que pie a la continuación. Empujaron a seguir la historia... o la historia se forzó a si misma.En busca de un desenlace , no feliz, pero al menos en paz, pues sólo había  puntos seguidos uno tras otro. La herida estaba resentida de tanto volver a ser abierta, y me parecía haber dicho basta  hace rato, o eso quise creer. Pero no; había que acabarlo  al mismo tiempo, o seguiría avanzando, como un río violento, la historia sin letras, pero con recuerdos.

Esa noche turbulenta, nublada por el alcohol, y las luces brillantes; Esa noche, en que a pesar que estabamos
a milimetros, tus ojos no quisieron cruzarse con los míos, cómo si supieran que se iban a encontrar con mi mirada llena de dudas, las cuales te atormentaban, las cuales no querías enfrentar y no sabías resolver,y de paso, me asesinaban por dentro. Que ganas de escupírtelas en el rostro, tal como lo hice con el jugo de naranja en tus zapatos.

De pronto ,por primera vez en lo que parecían siglos, me dirigiste la palabra. Me hablaste, y tu voz
iba hacia mí, y yo la atrapé como un tesoro.
Tantas veces había vuelto a escuchar el suave y reposado sonido de ella, pero no era para mí. Cualquier
cosa que tú me dieras , aunque fuese poco, era demasiado, era suficiente.

¿Me odias?-quisiste saber

Por supuesto que no- dije sinceramente, aunque moría por decir que sí, y provocarte un disgusto... pero no habría valido la pena.

Volviste a repetir mecánicamente lo que antes me habias hecho saber. No podías simplemente decir lo siento, tuviste que teletransportarme y hacerme sentir que retrocedía lo que había avanzado; provocar que ese sentimiento hundido subiera hasta donde pudiese hacer daño. Con el esfuerzo que había costado sumergirlo y mantenerlo callado.

Lloré, lloré como nunca. Te lloré por tercera vez, y me rompí. Muy frágil era mi resistencia ,que sólo con
obtener algo de ti, aunque fuese el recuerdo del rechazo, me resquebrajara.
Pero no, no estaba cayendo. Estaba levantándome. Esa sensación de vértigo no era
un salto al vacío, era un vuelo muy lejos.
Sentía que algo moría, y dolió, como nunca.


Pero respiré.

Quedaste entonces ahí, con olor a espuma y sabor a nada. Vodka , mente borrosa, recuerdos .

Fuiste.

0 chocolates:

Publicar un comentario

Copyright 2009 Sueño de invierno. All rights reserved.
Bread Machine Reviews | watch free movies online by Blogger Templates